Cultura

Los libros que leemos, las películas y series que miramos y la música que escuchamos nos constituyen como personas y contribuyen a forjar nuestra identidad. En este espacio comparto reflexiones acerca de obras que me han marcado, espero que las puedan disfrutar tanto como yo.

Imagen libro El fin del armario

El fin del armario – Bruno Bimbi

Bruno Bimbi en su segundo libro “El fin del armario. Lesbianas, gays, bisexuales y trans en el siglo XXI” publicado en el 2017 nos cuenta cómo es la vida para aquellas y aquellos que desafían la heteronorma, narrando tanto los avances como las deudas que poseemos como sociedad para con estos colectivos.
A través de las historias de distintos personajes podemos percibir capítulo a capítulo cómo se conforman los cajones que construyen al ‘armario’, que se nos presenta como una pared que separa lo público de lo privado, en el que se nos obliga a nacer y crecer.
El fin de este armario, con los avances como la Ley de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, y yo agrego ahora, el Cupo Laboral Travesti-Trans, parece cada vez más cercano. Pero aún continúa lejos: los prejuicios y discriminaciones persisten, reforzados desde diferentes ámbitos, como lo son el deporte, la educación, los medios de comunicación, entre otros.
Además de transfobia y homofobia, Bimbi habla de antisemitismo y racismo. Y no sólo de Argentina, sino que abre un panorama del escenario mundial. Con esto, el fin del armario parece muy lejano, pero a la vez invita a dialogar con los sectores que aún mantienen prejuicios hacia este colectivo, e intenta desandarlos. Sin dudas queda un largo camino para que el fin del armario sea un hecho, pero también es cierto que con los avances en materia de Derechos Humanos, inclusión y diversidad, ese fin está cada vez más cerca. Y es responsabilidad de todas y todos hacerlo realidad.

Imagen Documental Becoming: Mi historia

Becoming: Mi historia

El documental retrata la gira de promoción del libro “Becoming”, donde Michelle Obama cuenta su experiencia de 8 años como la primera dama de los Estados Unidos. El audiovisual en una hora y media muestra varias facetas no visibles mediáticamente de la dirigente, dejando a la luz sus frustraciones, vulnerabilidades y, también, alegrías.
Desde su época universitaria Michelle ya se reconoce como una persona desafiante e “incómoda” para la sociedad: una mujer negra estudiando Derecho en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Sin embargo, este desafío social que ella tomó como personal, solo estaba comenzando: el racismo y machismo la atravesó en todos los ámbitos de su vida; como sabemos, la subestimación a las mujeres que tenemos un rol político es moneda corriente, así como la discriminación racial. 
Una vez que Barack Obama se convirtió en presidente de los Estados Unidos, Michelle supo pronto que no quería caracterizarse por ser la “compañera de”, sino que buscó hacerse un hueco en el escenario público por su propia carrera, convirtiéndose en una dirigente social que les hablaba a los sectores vulnerados de Estados Unidos, y también, del mundo. 
Así, tomó las riendas de su imagen y apariciones públicas, entendiendo que siempre van a existir críticas y tergiversaciones cuando quienes conducen son personas desafiantes por romper con los estigmas sociales; y, virando esto a su favor, logró dejar de lado el rol de sujeto pasivo que se atribuye generalmente a las primeras damas, rompió con todos los prejuicios de la sociedad e hizo su propia carrera política.

Imagen libro Ciudad feminista

Ciudad feminista – Leslie Kern

“Ciudad feminista. La lucha por el espacio en un mundo diseñado por hombres”, publicado a principios de este año, nos interpela con el análisis de la ciudad como un escenario ideado y construido por varones cis heterosexuales, que deja de lado a las mujeres y diversidades de distintas formas: desde el diseño de los baños públicos, los sistemas de seguridad, los sistemas inmobiliarios, hasta la inexistencia de una planificación urbana inclusiva para la maternidad y paternidad. 
Además, las calles en todas las ciudades del mundo son lugares donde las mujeres conviven con un acoso constante por parte de (des)conocidos, y son los espacios predilectos en donde los varones nos dejan ver sus posiciones de poder y superioridad por sobre otros cuerpos.
Con este análisis de las ciudades como espacios que se construyeron bajo la desigualdad y exclusión, Leslie Kern nos invita a reflexionar e idear un tipo de ciudad que no esté gestionada desde el sexismo binario que hoy nos atraviesa, sino que sea un espacio inclusivo y amable con la pluralidad de identidades que existen, es decir, una ciudad feminista.

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